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[:es]No fueron pocos los profetas que predijeron la muerte del ventilador con la llegada del aire acondicionado a los hogares españoles, un aparato que remueve el aire contra uno que lo produce frío o caliente. La guerra parecía perdida antes de disputarse, pero no fue así. El ventilador resistió la primera embestida y tras ello, firmó la paz con su competidor para formar una alianza que refresca todas las casas, pisos, chalets y adosados habidos y por haber.

El ventilador y el aire acondicionado no son elementos sustitutivos, sino complementarios, y aunque un electrodoméstico compuesto por unas aspas, una rejilla protectora y 2-3 botones para regular la velocidad puede parecer anticuado, nada hay más lejos de la realidad. Sus ventas han ido aumentando año tras año (o mejor dicho, verano tras verano), es evidente que por algo será, y no solo por el incesante aumento de las temperaturas.

Cuando el mercurio se eleva hacia cotas infernales, la mayoría de usuarios eligen al ventilador como ángel salvador que les libre de olas de calor procedentes de lo más profundo del averno, pero, ¿qué otras ventajas ofrece este aparato? La principal es su bajo coste, por una cantidad de dinero perfectamente asumible para cualquier bolsillo, cualquiera puede refrescar su hogar, y lo que es más importante, cualquier rincón del mismo.

Su más que aceptable precio es un factor a tener en cuenta, pero no es el único. El hecho de ser un aparato fácil de mover (salvo que sea de techo o de pared) da la opción de refrescar el lugar de la casa en el que se esté en ese momento, sin además, necesitar instalación. Un ventilador es capaz de reducir 8ºC de temperatura de media, una cantidad nada despreciable para el dinero que vale, y también, para el bajo coste eléctrico que produce.

El ventilador, una opción más barata… y saludable

Además, esta reducción del calor que ofrece no viene acompañada de un perjuicio para nuestra salud, ya que el ventilador remueve el aire sin resecar el ambiente, y por lo tanto nos evitará esa sequedad de garganta y semi-catarros que todos sufrimos paradójicamente en verano por un uso excesivo del aire acondicionado. Para evitar este malestar, complementar el uso de un sistema local de refrigerado con un ventilador puede ser el mejor remedio, una opción que además, mejorará la distribución del frío y nos dará la ventaja de reducir la potencia de la climatización, y el alto coste energético que acarrea el empleo de estos aparatos.[:]