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En más de una ocasión todos nos hemos dejado llevar por nuestra vena más creativa en la cocina, sobre todo cuando la nevera y la despensa se encuentran a menos del 20% de su capacidad, y la única esperanza para llenar un hambriento estómago es ir combinando lo primero que encuentras a tu paso. Confías en el pan de molde como lanzadera de tu ingenio culinario, y poseído por ese chef que llevas dentro (y también por un voraz apetito), comienzas a construir una obra que, siendo realistas, rara vez es digna de ser recordada (o digerida), un problema al que podrás poner fin con una sandwichera.

Con este instrumento, la más simple de las recetas no solo saciará esos ataques de gula que sufrimos todos de vez en cuando, sino que además, seducirá a tu paladar aportando una textura tostada, suave y crujiente que derretirá tus sentidos. Sin alardes, con los ingredientes más básicos y sin demora de tiempo, la sandwichera será tu mejor aliada y tu arma secreta contra el gusanillo, y logrará que alcances lo inimaginable: tus obras al fin merecerán ser rememoradas y tu chef interior se sentirá plenamente orgulloso y realizado por tus creaciones.

Vete haciendo a la idea, el sándwich como almuerzo o merienda rutinarios tiene los días contados, no te quedes anclado en una época anterior y da rienda suelta a tu creatividad. Armado con una sandwichera, y con las infinitas posibilidades que pone a tu disposición, el sonoro rugir de tu estómago al fin tendrá el bálsamo que necesita. Si no estás aún puesto en el tema y tu creatividad culinaria anda algo estancada, ves tomando nota, porque muy pronto te hará falta:

Sándwich de queso azul, membrillo y rúcula

Pon sobre una porción de pan de molde unas hojas de rúcula (puedes añadir o sustituirlo por canónigos), las suficientes para cubrir el pan. Tras ello, toca adornar el verde, coloca unas lonchas de membrillo -no más de tres para no romper la armonía del sabor- y corona esta deliciosa obra con un poco de queso azul, en proporción con el membrillo y la rúcula empleados. Solo te quedará cerrar el sándwich con una última rebanada, meterlo unos segundos en la sandwichera… ¡et voilà! Listo para degustar.

Sándwich hawaiano

Para los expertos asaltadores de neveras y despensas, llega el sReceta paso a paso e ingredientes para preparar un sándwich hawaiano (jamón, queso y piña)ándwich perfecto que combina ingredientes a priori incompatibles para crear sabores tremendamente adictivos. Avisamos, receta no apta para los haters de la pizza con piña. Coloca primero la loncha de queso (puedes probar con distintos tipos como gouda,  gruyère o cheddar) que cubra toda la rodaja de pan, sobre él, la misma cantidad de jamón york, y por último, unas rodajas de piña en almíbar escurridas previamente. Y de regalo, un pequeño truco previo para los más golosos, unta de mantequilla la parte exterior de las rebanadas de pan de molde antes de meterlas en la sandwichera, ganarás en ternura y jugosidad, y mejorarás el tostado de este tropical bocado.

Croque Monsieur y Croque Madame

Viajamos a Francia para descubrir un sabor parisino envuelto en uEl croque monsieur y el croque madame son una peculiar pareja de sándwiches con origen francésna peculiar pareja de sándwiches. La base de la receta es la del mixto de toda la vida, jamón cocido y queso pasado por la sandwichera. Y es a partir de este momento, donde la cosa se pone interesante. Se añade bechamel y queso rallado sobre los sándwiches ya tostados, y se hornean lo suficiente (4-5 minutos) para lograr que los últimos ingredientes se fundan. Mientras esto ocurre, se fríe un huevo que se colocará sobre uno de los dos emparedados, convirtiendo así un Croque Monsieur en un Croque Madame, y creando una pareja ya centenaria en la gastronomía gala.

Sándwich de plátano y quesoEl sándwich de queso y plátano es una receta fácil y exótica que gusta a pequeños y mayores

Un capricho capaz de convencer al paladar más goloso que mezcla la suave y cremosa textura del queso fresco con los ingredientes más dulces: unas gotas de azúcar glass para dar una inconfundible textura que llene el paladar, medio plátano bien desmenuzado y un ligero toque de esencia de vainilla como dulces pilares de un emparedado que hace la boca agua. Y antes de meter en la sandwichera, atender la interesante opción de untar con mantequilla (y en este caso además, una pizca de canela) las paredes del sándwich

Sándwich de queso y mostaza

Un sabor diferente para un La particularidad del sándwich de queso y mostaza no está en su receta, sino en su cocciónsándwich diferente. Ni mucho menos, el más complicado, pero sí el que posee el proceso de tostado más especial con respecto al resto de emparedados. Colocar queso de untar en abundancia sobre la rebanada de sándwich, poner encima mostaza dulce, cuya cantidad sea más o menos la mitad del queso empleado, y cerrar con la porción superior untada en mantequilla (así como la inferior). Hasta aquí, no parece nada que no hayamos visto antes, ¿verdad? Es en la sandwichera donde este bocadillo tiene su particularidad, en concreto, en el tiempo que pasa en ella. En otro tipo de sándwiches basta con dorar un poco, pero en este deberá permanecer lo suficiente para convertirse en una masa uniforme para convertirse en un delicioso y cremoso bollo relleno de un sabor tan particular como adictivo.