05
Abr

Cómo limpiar tus electrodomésticos de acero inoxidable

La calidad de un producto de acero inoxidable es incomparable con la de cualquier otro que no posea este material. Las ventajas que ofrece marcan la diferencia en las cocinas de los españoles, que han dejado de ver este elemento como un lujo innecesario, y desde hace tiempo lo contemplan como un factor clave en la realización de sus tareas del hogar.

No es ninguna casualidad. El acero inoxidable mantiene el auténtico sabor de los alimentos cuando se cocina sobre él, aporta un rendimiento de larga duración y alta calidad, resiste sin esfuerzo al contacto diario con el agua y el aire, aleja los gérmenes… El inox es algo así como el súper-poder que todo electrodoméstico desea, y como tal, también tiene su kryptonita, la suciedad.

No realizar una correcta limpieza hace a este elemento vulnerable a la corrosión, y si esto sucede, este preciado metal acabaría perdiendo todas sus valiosas cualidades. Por lo tanto, mantener la higiene del acero inoxidable es un proceso fundamental y obligatorio -como en el resto de utensilios y herramientas de cocina-, pero que además, requiere ciertas particularidades para que en el intento de desinfectarlo no cometamos fallos que deterioren su superficie.

No temas, se trata de unos consejos muy básicos para mejorar, y ante todo, facilitarte su limpieza. Así que no te preocupes, no tendrás que dejarte tu tiempo en complicados procesos de lavado ni ir a buscar en droguerías productos semi-desconocidos y exclusivos. Nada más lejos de la realidad, ya que otra de las importantes ventajas que ofrece el acero inoxidable es que posibilita una limpieza muy sencilla. Así que simplemente, relájate y sigue estas instrucciones que te dejamos a continuación.

Lava los electrodomésticos tras cada uso y lo más inmediatamente posible. Sí, ya sabemos que ponerse a limpiar después de comer con las ganas que hay de pegarse una siesta es, hablando en plata, un coñazo, pero apenas tardarás unos minutos, y dormirás feliz y sin ningún remordimiento. ¿Por qué limpiar de esta manera? Como hemos dicho, el inox facilita mucho su lavado, más si está recién usado, pero es que además, es la mejor manera de cuidar su calidad sin ningún esfuerzo. Un par de minutos cada día de limpieza convencional son mejores que diez o más de mayor sacrificio, ¿no?

Cosas que sí y que no debes hacer

En cuanto a detalles más técnicos y concretos, si quieres que tu acero inoxidable mantenga las mismas propiedades del primer día sigue esta serie de pautas. Emplea siempre agua tibia o caliente y utiliza con la misma frecuencia paños y esponjas suaves que no dañen su superficie. ¿Y qué usar como desinfectante? Tienes múltiples recursos a tu disposición, y todos ellos son más que accesibles: Vinagre, un detergente suave, pasta dental, aceite de limón… Eso sí, no los uses todos a la vez.

Recuerda esta premisa: menos es más. No uses lejía ni cualquier otro producto que contenta cloro, ya que el acero inoxidable es sensible a este elemento, como también lo es a lanas de acero y estropajos abrasivos. Si lo rallas, no solo perderá su brillo, sino que a la larga hará lo propio con sus propiedades. Así que ya sabes, trátalo con cuidado y él te devolverá todo ese cariño con un rendimiento duradero y de la más alta calidad.

Originally posted 2017-07-26 11:06:45.