El pequeño electrodoméstico (conocido en el argot como PAE, Pequeño Aparato Eléctrico) se coronó a finales del pasado año como el producto estrella en las ventas de electrónica en Europa. Este artículo se puso la capa y el antifaz de héroe, y fue el único capaz de arrojar datos positivos en el último trimestre de 2016 en comparación con las cifras registradas en 2015.

Según un informe de la Revista ElectroMarket, El PAE recaudó en sus ventas un total de 5.888 millones de euros en el último período del año pasado, un 3% más de lo que ingresó en la misma etapa de 2015. Esta leve subida sitúa al pequeño electrodoméstico como el único producto electrónico capaz de mejorar sus números de un año a otro.

Su incremento en las ventas contrasta con el 2,8% negativo que marca el global del sector electrónico, lastrado por algunos desplomes como el -6,1% que han sufrido las tecnologías de la información. Estas bajadas no han afectado al sector del pequeño electrodoméstico, impulsado por la innovación en sus productos, que han tenido buena acogida en los usuarios.

El PAE ha encontrado su motor de propulsión económico en las nuevas tendencias culinarias y saludables, que componen una de las mayores tendencias en la sociedad actual. Estas recetas han sido un terreno que el mercado del pequeño electrodoméstico ha sabido cultivar a través de su innovación y que le ha permitido adaptarse de la mejor forma posible a los hábitos de consumo actuales.

La apuesta por utensilios de cocina que años atrás pasaban inadvertidos en los escaparates, y por dotar a los mismos de unas buenas prestaciones tecnológicas y de diseño, han logrado que el pequeño electrodoméstico ocupe un gran papel en el mercado europeo.