Si hay un alimento que marque la diferencia entre ser un cocinitas y ganarse el calificativo de chef, ese es el entrecot. Cada día, cientos de filetes, hamburguesas y otros productos cárnicos sufren violentos actos en las cocinas de medio mundo. Apretarlo contra el fuego de la sartén, pincharlo con el tenedor, marearlo con vueltas y vueltas o pasarlo directamente de la nevera a los fogones son algunas de las viles acciones que a diario se cometen contra este tipo de alimento y que no hacen más que delatar la torpeza de muchos en las tareas culinarias.

Pero con el entrecot, la historia ya cambia. Quien se atreve a cocinarlo es -en principio- porque ya ha purgado sus pecados y corregido sus errores del pasado. Cocinar mal un producto de tal nivel sería como usar el mejor vino tinto del mundo para preparar un calimocho: un auténtico crimen. Pero como le diría Alfred a Batman, hay hombres que solo quieren ver arder el mundo, o lo que es lo mismo, hay quien actúa únicamente movido por la gratitud del postureo. Cierto es que quien osa cocinar un entrecot por el mero hecho de dárselas de chef sin haber cogido nunca una sartén forma parte de un grupo minoritario, casi residual, pero tanto si formas parte de esta jauría como si eres de los que sí posee verdaderas nociones de cocina, toma nota de estas instrucciones, por el bien de tus invitados, de su paladar (y del tuyo) y sobre todo, del entrecot:

Pasos básicos para hacer un entrecot

  1. Antes de ponerlo al fuego, déjalo reposar a temperatura ambiente durante 10-15 minutos. Si el entrecot, o cualquier otra tipo de filete, se cocina frío, perderá el don de la jugosidad, ya que se calentará de forma uniforme. Un consejo extra, justo antes de ponerlo en la plancha/grill, sécalo con papel absorbente de cocina
  2. En vez de rociar la superficie del fuego con aceite, unta este directa y ligeramente en el entrecot, y si es con un pincel o brocha de cocina, mejor que mejor. De esta forma, conseguiremos dos puntos a nuestro favor: ganaremos en jugosidad y evitaremos los malos olores y humos que produce el aceite quemado sobre la plancha
  3. Emplea la sal en el momento adecuado. Hay muchas teorías en torno a ella, y todas coinciden en algo: nunca sazonar antes de cocinar, ¿la razón? Provoca la pérdida de los jugos esenciales de la carne. ¿La mejor opción? Una vez dada la primera vuelta sobre la plancha o justo en el momento de emplatar, cuanto más al final, mejor opción será, así evitaremos que la carne se seque o se endurezca
  4. Una vez en el fuego, da fe de que sabes lo que haces, pero por si acaso te lo recordamos. Con una vuelta basta y ayúdate con una espátula o similar para darla, nunca, repetimos, nunca, pinches el entrecot. ¿Cómo conseguir el punto de cocción deseado? Presta atención a esta lista:
    • Muy poco hecho: Un minuto por cada lado
    • Poco hecho: Dos minutos por un lado y uno por otro
    • Al punto: Entre dos y tres minutos por lado
    • Hecho: Nunca más de cuatro minutos por lado (aunque hay gente a la que le gusta la textura de suela de zapato)
  5. Si has seguido estos pasos, el entrecot tendrá una pintaza de miedo y gritará “¡¡CÓMEME!!”, pero ten paciencia y espera un par de minutos. Así, los jugos de la carne terminarán de redistribuirse por toda la pieza y el sabor, la textura y la temperatura serán mucho más satisfactorios y placenteros en tu paladar